"Garras de Astracán" de Terenci Moix

"Garras de Astracán" de Terenci Moix

 
Terenci Moix, “Garras de Astracán, Ed. Booket: Colección Biblioteca Terenci Moix, 656 págs.

SINOPSIS

Novela eminentemente urbana, centrada en el universo de la mujer moderna en el Madrid de los años noventa. Las protagonistas son varias mujeres que tejen sus intrigas en ambientes de extrema sofisticación y modernidad. Todo ello en clave de alta comedia, con diálogos chispeantes y vivaces, en un recorrido mordaz y hasta cruel de la realidad española actual dominada por el éxito fácil, el culto al dinero y la vacuidad de las apariencias.

CONCLUSIÓN

Es una obra divertida, amena y sugerente. Disecciona con afilado bisturí al famoso. Hay paralelismo, bastante evidente, algunas veces, entre los personajes de la trama y los reales. Diálogos chispeantes, sarcásticos e irónicos. Muy entretenida y burbujeante.

Cruce de historias de amor que te sorprenden hablando con mucha admiración y respeto de la mujer.

Un libro que arranca con el comienzo de Historia de dos ciudades (“Era la mejor de las épocas, era la peor de las épocas…”) y cuya primera frase es “Desde que soy tortillera veo la vida de otro modo…” nunca puede defraudar. Jamás.

Garras de Astracán, escrita hace casi tres décadas, es rabiosamente actual. Porque Terenci decía cosas increíbles hace treinta años. Cosas que, incluso hoy en día, sorprendería leer, por lo arresgadas. Qué tuitero hemos perdido. Que días de gloria nos daría Terenci en 140 caracteres, ya no te digo en 280…

A los dieciséis años una mujer es inconsciente y todavía espera de los hombres lo que una de mi edad ya sabe de sobra que no pueden dar”. 

La mujer que pasados los cuarenta no ha comprendido que la revolución empieza por una misma, esa mujer se va directamente a la mierda”

Se nos ha inculcado que, entre todas las opciones del siglo, nuestras masas prefieren la mediocridad y, entre cualquier alimento, siempre la bazofia”

Existen mujeres cuya fama de inteligentes las destina a convertirse en receptáculo de los problemas de los demás, aunque éstos parezcan negados a la inteligencia. Y por otro lado nada indica que aquellas mujeres, tan notables, tengan vocación de consultorio radiofónico” 

No era un intercambio desconocido para algunas mujeres de las que solemos llamar superiores, mujeres como Imperia que encuentran en el homosexual su mejor aliado y a menudo su enfermero. ¿No iba a ser así? La mujer poderosa y el homosexual inteligente han comprendido al unísono la escasa consistencia del sexo absoluto llamado hombre. Ambos han mirado al fondo del abismo de la lucha eterna sólo para comprender que han perdido la batalla de antemano. Se alían entonces para contarse las bajas en el combate y descubren para su horror que la guerra no se acaba nunca”

Únicas. Así son las mujeres que protagonizan este libro: bellas, llenas de talento, riqueza y poder. Mujer liberadas del yugo matrimonial que las arrinconaba y que han asumido las riendas de sus vidas al margen de los hombres que las sometían. En la clase más adinerada y en los círculos más selectos es donde se mueven y se inventan estas mujeres. Exageradas, desbordadas y excesivas en un Madrid a caballo entre los 80 y los 90, podrían servir de inspiración para las protagonistas de una película de Almodovar de la época. Con la copla sustituyendo a la movida como banda sonora de la historia y con la modernidad, la liberación y la tolerancia por bandera, la vida de estas mujeres en la cresta de la ola transcurre ante los ojos del lector y le hacer reír como ningún otro.

Es una historia de triángulo con estrella invitada. Es la relación entre Imperia Raventós, asesora de imágen, y sus clientes: el bruto y poco refinado Álbaro Montalbán, un muy macho clásico al que le falta la imagen para ser miembro por derecho de la jet-set. Y Reyes del Río (la Virgen del Cobre), folclórica de raza a la que hay que mantenerle el virgo intacto hasta el mismísimo día de su boda o perderá su portentosa voz. Y la divina Miranda Boronat en aparición estelar. No interviene en la trama, pero no importa. La encantadora inútil de clase alta, siempre a la última, capaz de robarle el protagonismo a la mismísima Imperia atrae al lector a su terreno y no lo suelta. Mirando ha creado escuela y tiene fans devotos y hasta perfiles en las redes sociales.

Junto a ellos, y haciendo contraste, un enorme elenco de secundarios de carácter: Alejandro, un intelectual profesor de filosofía y adorar de efebos siempre sumido en desengaños de amor. Raúl, el hijo de Imperia que no está nada confuso con su sexualidad, y que no comparte gusto alguno con su progenitora. Beba Boticcelli, la psicoanalista necesitada de terapia. La echadora de cartas que augura un fantástico futuro que tiene Miranda… ¡siempre acierta! (impasgable, la sesión de cartas). El primo homosexual de Reyes del Río, una loca divina (y la madre de Reyes, guardiana de la mejor tradición coplera). O alguna que otra de las 80 mejores amigas de Miranda, protagonistas de los cotilleos más picantes del momento. Breves episodios que se quedan en la memoria para siempre, y que hacen mucho más divertida la lectura y mucho más aguda la sátira.

Como no podía ser menos, en esta novela hay historias de amor. O mejor, historias de sexo, que no es lo mismo. Imperia se enamora de Álvaro, Álvaro tiene sexo (brutal) con Imperia, pero persigue a Reyes del Río.

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