"Si te dicen que cai" de Juan Marsé



Juan Marsé, "Si te dicen que caí", 376 págs, Ed. De bolsillo, 2018

AUTOR


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SINOPSIS


Obra maestra de la literatura española contemporánea, Si te dicen que caí es una de las novelas más ambiciosas y valientes de nuestro tiempo, un calidoscopio estilístico en el que reverbera la memoria de la posguerra.

Escrita a finales de los años sesenta y prohíbida por la censura, Si te dicen que caí constituye una secreta y nostálgica despedida de la infancia, así como un cuadro a la vez sórdido y poético de la vida durante el franquismo.

Se trata de una de las novelas más personales de autor, pues, según el propio Marsé, al escribirla solo pensaba en los anónimos vecinos de un barrio pobre que no existe en Barcelona, en los furiosos muchachos que compartieron con él las calles leprosas y los juegos atroces, el miedo, el hambre y el frío, en su propia infancia y adolescencia.

El sutil entramado narrativo está compuesto por voces diversas, contrapuestas e incluso contradictorias, voces que rondan la impostura y el equívoco, que tejen y destejen una espesa trama de signos y referencias y un ambiguo sistema de ecos y resonancias.

CONCLUSIÓN


Estamos ante una novela que se puede contar entre lo más valioso de la novelística de posguerra, quizá la más importante sobre los siniestros años cuarenta.

Si te dicen que caí es la historia de un barrio de solares ruinosos, un remoto espejismo traspasado por el aullido azul de la realidad. Es una imagen hermosa para hablar de esa afición de contar aventis, esa necesidad de mezclar los recuerdos con la ficción, de reformular la vida y distanciar los límites entre lo que pasó y lo que se imaginó que pasó.

La premisa de la novela es la siguiente: un trapero busca a una protistuta a petición de una mujer rica, hay una cuenta pendiente que al parecer se quiere saldar y que implica la muerte del esposo de dicha mujer. Las razones son intrincadas, pero tienen que ver con la afición vouyerista del hijo y un grupo insurgente durante la Guerra Civil Española.

A partir de esto, Marsé despliega una serie de recursos para narrar una historia magnífica: un discruso escrito que pretende asemejar, en cierto sentido, la oralidad; un andamiaje de historias que se cruzan sin aviso y que brincan de un momento en el tiempo a otro; un trío de líneas paralelas -sin aparente relación en un inicio-, que se cruzan al final para concretar un desenlace explosivo; todo, dentro de esa eterna nostalgia: lo que pudo haber sido y no fue, contar aventis, expresión catalana para contar historias.

Después de la mitad de la novela, Marsé enfatiza el sentido de irrealidad que mezcla la vida y la ficción en los relatos del Sarnita (nuestro narrador, en cierto sentido):

"Sabes andar por el mundo, Sarnita, me dijo, pero en el barrio te pierdes y en esta trapería ves visiones."

Y más adelante, un momento relevante:

"Si has pasado tu infancia en el campo, toda la vida llevarás un almendro en flor en el corazón: eso quería expresar Ñito, sin conseguirlo, al defenderse de Sor Paulina, que una vez más le había llamado viejo tramposo y liante. La gente mayor, había dicho la monja, veíamos las cosas tal y como eran y nos preguntábamos ¿Por qué? Vosotros rumiabais cosas que nunca fueron y os decíais ¿por que no?"

Que no tiene contestación sino cerca del final de la novela:

"Nunca hubo ningún almendro en flor en aquel solar inmundo, gruñó la monja con una mueca persistente y resentida: nunca, que yo sepa. Le ocurría al celador, explicó, algo así como si hubiese llovido mucho en su memoria y sufriera corrimientos de tierra: este famoso almendro [...] tu memoria lo ha transplantado y lo mismo haces con las personas y con todo lo que hicimos y hablamos."

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