"Felicidades conyugales" de Mercedes abad

"Felicidades conyugales" de Mercedes Abad
"Felicidades conyugales" de Mercedes Abad
Mercedes Abad, “Felicidades conyugales”, Ed. Círculo de Lectores, 1989

AUTORA

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SINOPSIS

La pasión es un arma de de doble filo: amenazando la felicidad conyugal, arrastra a las más sensata de las parejas hacia situaciones que rayan en lo grotesco y lo absurdo. Y, para demostrarlo, los trece relatos que componen este libro nos invitan a desvelar el fondo de autoengaño, crueldad y de incomunicación que subyace en las relaciones conyugales. Es una mirada escéptica e irónica la que convierte estas divertidas historias “ejemplares en un intento de dar con la solución satisfactoria, exclusiva en ocasiones, a cada “escollo” presentado: el hastío al cabo de los años, el amor basado en intereses en el azar, la seducción como obsesión y muchos otros. Estos cuentos crueles, narrados en un estilo enérgico y sarcástico, no eluden temas peliagudos ni tabús, y situan al lector ante un hilarante espectáculo, una nueva “comedia humana”.


CONCLUSIÓN

Prosa elaborada, vocabulario rico, dominio del lenguaje, algunas frases las he leído dos veces para sacar su sarcasmo. Su lectura es rápida y fluída y me he reído mucho, la definiría, y sin querer ofender, como una escritora gamberra que domina las letras. Divertidos relatos sobre la felicidad conyugal: el principio, atrae; el desarrollo se disfruta y el final sorprende, algunos rayan lo absurdo, pero como la esencia del ser humano y las motivaciones que tiene para sobrellevar la vida. Es verdaderamente complicado escribir un relato, hay pocas palabras que permitan el artificio y hay que ser preciso. No es del dominio de cualquiera, es un arte. Mecedes Abad me ha gustado muchísimo y es que no hay pretextos, o se sabe narrar o no se sabe.

Si en unos de los cuentos de Ligeros libertinajes sabáticos una improvisada agtente inmobiliaria abandona sin más sus funciones laborales seducidas por los brazos desnudos del deseo, Felicidades conyugales arranca con una historia de similares características donde la venta se lleva a buen termino y la seducción queda anulada por un pasado turbio sin más respuestas que una nota de misterio salpicada por dosis ingentes de humor. El inocente “Érase” de los cuentos tradicionales irrumpe con fuerza en este relato con el fin de provocar el juego con el lector que cada vez más se siente involucrado en el laberinto narrativo de los personajes. No es un sujeto pasivo, sino que continuamente el narrador apela a sus posibles lectores en lo que supone un rapto sutil de ironía.

La distancia con el lector es tan mínima que éste a veces puede sentirse como un personaje o como un narrador capaz de llevar el hilo de la historia al terreno que más le convenga. Es un espejismo donde la sonrisa se dibuja a grandes trazos sin necesidad de buscar la risa fácil. Un humor inteligente que deja alerta al lector, que reclama su atención desde las primeras líneas hasta el colofón final.

Felicidades conyugales es un libro de trece relatos donde la autora da un paso más con unas historias más complejas sin que haya mayor dificultad a la hora de la lectura, donde el abanico de géneros se amplía desde la tragedia de los personajes hasta la comedia de enredos con una prosa ágilmente rápida y rápidamente ágil. No busca el retrato, sino una etopeya donde la conciencia se enreda con los conflictos internos.

Felicidades conyugales es un alegato al diálogo en un contexto de soledad donde la incomunicación recorre el puente del absurdo y el mundo de la lógica y de las matemáticas tiene cabida, pues la literatura se hace tan flexible que puede albergar de forma natural otros mundos. Y en esos mundo se entretiene Mercedes Abad hasta terminar con un relato donde el tema de la literatura aparece en escena para conseguir, si no la felicidad, el sueño de darse a los lectores sin que éstos perezcan en el intento.

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